MÉXICO / EE.UU. – El fantasma de la obsolescencia vehicular acecha a las cadenas de suministro de Norteamérica. Un reciente e impactante informe de la industria revela una crisis silenciosa: casi el 80% de los gerentes de flota han tirado el freno de mano financiero, priorizando la supervivencia económica antes que la seguridad y modernización de sus unidades.
Camiones viejos y carreteras en peligro: El verdadero precio de ahorrar
Lo que parecía una estrategia de ahorro se está convirtiendo en una bomba de tiempo para el transporte de carga y la gestión vehicular en la región. El reporte anual Market Pulse Report 2026, publicado este mes de mayo, destapó una realidad alarmante: el 78% de los líderes de flotas comerciales han puesto el control de costos como su única y absoluta prioridad, un pico histórico que representa un violento aumento del 17% en comparación con los años anteriores.
¿La consecuencia más peligrosa? El 36% de las empresas están retrasando activamente el reemplazo de sus vehículos. En lugar de renovar camiones y automóviles por modelos nuevos, seguros y eficientes, las compañías se están viendo obligadas a estirar la vida útil de sus unidades actuales debido al impacto brutal de los nuevos aranceles, la inflación en refacciones y la incertidumbre económica global.